La decisión del capitán
- Emilio Mora Nieto
- hace 4 días
- 5 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 horas

En La decisión del capitán, Francesca Gargallo nos introduce a uno de los episodios más decisivos para el Virreinato de la Nueva España: la pacificación de la Gran Chichimeca. Sin duda, se trató de un periodo complejo que abarcó durante muchos años una serie de enfrentamientos violentos sin rumbo tanto para la potencia colonial como para los pueblos de la región. Ante este escenario complicado, acompañamos al capitán Miguel Caldera, quién durante toda la novela conocemos su histórica campaña para establecer por fin la paz en la frontera.
Es una novela que consigue acercarnos con gran lujo de detalle en los primeros años de la Nueva España. En ella encontramos todas las costumbres, creencias y dinámicas que esperaríamos de esta etapa de la colonia. Esto se logra especialmente en la descripción vívida que la narración hace sobre los materiales que los pobladores y soldados utilizan en su día a día, en los hábitos de cada asentamiento, en la pintoresca representación del panorama silvestre que la trama recorre y en general por remarcar un espíritu colectivo que anhela las oportunidades del Nuevo Mundo. Ante este esfuerzo narrativo por parte de Gargallo, es evidente que detrás de cada acción y aspecto compuesto en el bosquejo de la narración hubo un esmero por ilustrar la realidad histórica de la Nueva España.
Sin embargo, el principal tema que nos encontramos en esta obra no es sino una condición propia del protagonista que no deja de angustiarle durante su travesía: su mestizaje. Hijo de padre español y de madre guachichil, la influencia de las creencias ancestrales de su lado maternal rozan con su convicción pacificadora, pero especialmente con su relación personal con sus seres más queridos. El amor que el capitán siente a la nobleza y coraje chichimeca de su madre y hermana se convierte en un conflicto que afecta todas sus decisiones; un conflicto en el que la espiritualidad chichimeca confluye en la identidad del propio Caldera. Es así que las fisuras de su identidad personal se vuelven el foco de esta novela, donde dentro de las luchas, inquietudes y ambiciones del personajes exploramos un conflicto incesante entre la herencia y el presente.
Mientras Miguel Caldera reflexiona sobre su propio futuro y el de toda la región a pacificar, él y su tropa resisten la hostilidad de la Gran Chichimeca. Este amplio e impredecible territorio exige a sus pobladores la más necesaria tenacidad. La falta de recursos vitales debilita todo esfuerzo por controlarlo, y cualquier descuido puede ser una gran oportunidad de sus enemigos para aprovecharse de sus descuidos. La historia del mestizo conlleva así una dinámica cautelosa con todo lo que habita en las anheladas tierras del norte. Con ello, Gargallo nos expone el complicado desarrollo entre los diferentes actores de esta época y cómo los acuerdos y desacuerdos solidificaron lentamente el rumbo de una nueva nación.
Sumado a ello, a lo largo de toda la novela el recorrido del capitán es extenso y constante. Su dilema personal se vuelve una de sus muchas cargas en cada una de sus expediciones y, dada la condición transitiva de su oficio, la esencia del protagonista es influenciada por los aliados, enemigos, seguidores y traidores con los que interactúa en su camino. Esta inquietud, más que debilitar su capacidad como militar, es para Miguel un cuestión que le permite canalizar su determinación. Por lo que a pesar de las adversidades, hayamos a un hombre dispuesto a consolidar la paz de la frontera del virreinato a toda costa. El destino de la Gran Chichimeca y en especial de sus pobladores se vuelve así, un reflejo y consecuencia de las aflicciones que el protagonista busca enmendar con sus ancestros.
Pero es precisamente la cuestión indígena la que más se debe destacar de esta novela. El espíritu social de los grupos chichimecas retratados muestra una profunda conexión con la naturaleza. Una conexión que, al estar fuertemente vinculada con un carácter guerrero, presenta una determinante resiliencia para preservar su esencia colectiva. A pesar de las rivalidades los distintos grupos chichimecas, su identidad mística se presenta de tal modo que se desarrolla gracias a las escasas pero apreciables providencias del desierto. Y en esta sintonía con lo natural, son las mujeres las que adquieren un rol fundamental para la significación de los ritos ancestrales. Gracias a la honesta preservación de sus creencias, las mujeres chichimecas resisten toda aversión hegemónica, procurando la veneración de las tradiciones de la comunidad. Es precisamente esta caracterización de los distintos grupos de la región lo que conmociona a Caldera. Su lealtad al régimen virreinal se ve afectada por un legado étnico que no olvidará desde el comienzo de su campaña, pues el capitán reconoce en él un espíritu dignificante.
Esta historia, tan cautivadora como intensa, es nutrida por una rica prosa que, gracias a su densidad, estética y brevedad, replica un estilo narrativo semejante al de los escritos en la época colonial, aunque con un renovado énfasis en destilar la naturaleza de las acciones e imágenes que se presentan en la trama. La voz narrativa nunca se enajena de la inverosimilitud, conmoción, idiotez, atrocidad, lamentación o más sensaciones que un personaje o circunstancia llega a transmitir por su naturaleza. De esta novela se aprecia esta focalización, puesto que se priorizan ante todo los sentimientos de los personajes en cada escena, amplificando con su narración la vitalidad de sus personalidades. En paralelo, la inmersión lectora se consigue gracias a la condensación de la historia mediante descripciones breves, pero significativas. Con diálogos fundidos en la narración y con un ritmo, se permite recorrer décadas de historia sin perder el interés en la marcha de Caldera. Debido a ello, nos adaptamos a los saltos de tiempo, pues la necesidad de abarcar varios eventos en un lapso grande de tiempo se compensa en el desarrollo de los eventos más importantes de la obra. De ese modo, la obra consigue dar equilibro a su narración en función de una excelente experiencia de lectura.
En definitiva, el estilo bello y detallado de Gargallo es esencial para construir una historia magnífica para acercarnos a la sociedad novohispana del era y de sus dinámicas más características. Ello hace de La decisión del capitán una novela que su protagonista se desarrollo desde un conflicto profundamente arraigado a las circunstancias de la época y la búsqueda de consolidar un futuro prospero. Esto es, por supuesto, potenciado gracias a la fidedigna representación del panorama social en la Nueva España del momento, una sociedad que comienza a configurarse por las migraciones e intercambios en el territorio. Y gracias a la calidad literaria de esta obra es que apreciamos de modo más afectivo la dignidad de los pueblos chichimecos, quienes gracias al epílogo de la novela, accedemos de primera mano los testimonios de individuos pertenecientes a estas comunidades y apreciamos sus vigentes tradiciones.
A pesar de que las corrientes históricas abandonan y reprimen la identidad de los grupos nativos, La decisión del capitán es una valiosa obra en la que revalorizamos la existencia y el legado de los chichimecas en la actualidad.
Francesca Gargallo

(Roma, 1956 — Ciudad de México, 2022) De origen italiano, fue autora y ensayista orientada al estudio del pensamiento feminista en Latinoamérica.



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